Residencia universitaria, el primer paso a la independencia

La etapa de cursar la educación superior ha llegado y con ella múltiples cambios, como el hecho de tener que mudarse a una residencia universitaria, donde se debe demostrar que la madurez es algo necesario para la convivencia, sin la familia y tener presente la importancia que este momento es una forma de aprender a ser disciplinado, responsable y sociable, al mismo tiempo que se cumple con los deberes académicos sin mayores traumas.

Aunque pueda parecer una carga, el tener que cumplir con los deberes y exigencias de esta etapa y también ocuparse de lo que hasta ahora era menester de una madre, tía o personal de servicio es una gran experiencia, pues algunas tareas como: estar pendiente del lavado de la ropa, el orden de tu habitación o comidas es algo de tu rutina que a la larga será completamente normal llevarlo a cabo.

La experiencia de estar en una residencia universitaria es como el complemento ideal para saber que estas en una nueva fase de tu vida, donde la adultez se hace presente, lo que te convierte en una persona más responsable y obviamente independiente para afrontar nuevos retos.

Seguramente pueda parecer muy complicado distinguir cuál es el lugar en el que residir durante el curso universitario sea el más apropiado. Existe una gama de opciones, tanto en  residencias como en pisos compartidos. El presupuesto será el principal elemento que se valora para tomar esa decisión.

Puede que el coste sea lo primordial; pero no debe ser lo único a tener en cuenta. Las instalaciones y el bienestar que se sienta dentro de la residencia de las que se disponga deben ser igualmente muy valoradas.

Es preciso tener muy claro que ese será el lugar donde hagas vida por un buen tiempo, por lo tanto debes pensar en algo que vaya más allá del coste, ya que es necesario que te sientas en el lugar lo más parecido a tu verdadero hogar.

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